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  Viernes santo

Aquel Viernes Santo, que marcó la historia
Sufriendo quebranto, abatido triste
Llevando la carga de nuestro pecado
Voluntariamente, perdiste tu gloria.
Herido, sediento, obediente subes al monte calvario
Pagaste un pecado, que no cometiste
Dejando a tu paso, tu huella sangrante,
Y sobre la cima… esperando… la cruz humillante,
Tu boca enmudece, golpes, latigazos, palabras soeces
Ya sobre el madero, como perdonando…
Se abrieron tus brazos…

La tarde está triste, de luto se viste con oscuro mano
Los cielos derraman, caudales de llanto,
La tierra angustiada, se estremece y… tiembla
El Señor ha muerto, aquel Viernes Santo.
Todo se ha consumado.
El sol oscurece,
Entender no puede, lo que el hombre ha hecho.
¿Qué paso en la tierra?
¿Quién murió en la cruz?
Conmovido se oculta en su lecho
Y densas tinieblas, cubrieron su luz.

Más la tumba oscura, detener no puede
Al Dios de la Vida, al Rey Soberano,
Obediente devuelve aquel cuerpo inerte
Glorioso y Triunfante… ¡Volviste!
Venciste la muerte.